Vivimos tiempos de cambios. Todas las noticias parecen predecir que el motor de combustión tendrá que ir dejando paso de forma paulatina a nuevas formas de motorización. En la actualidad están conviviendo diferentes modalidades, como los coches híbridos, los de pila de hidrógeno, o los eléctricos.

Hoy tocamos un tema que cada día que pasa gana en popularidad. ¿Cuál es el consumo de un coche eléctrico, y su autonomía real? ¿Es más económico llenar el tanque de un coche diésel o de gasolina o la batería de un eléctrico?

Como las opciones son tan numerosas, el usuario puede encontrarse ligeramente perdido a la hora de afrontar la compra o el renting de un vehículo nuevo. Por esta razón, en este post haremos una guía definitiva para entender el consumo del coche eléctrico, su autonomía y peculiaridades.

¿Preparad@? ¡Allá vamos!

¿Qué unidades se emplean cuando hablamos del coche eléctrico?

Esto ya es una costumbre en el blog de Soluty Renting. Empezamos pro el principio. ¿Qué unidades se emplean cuando queremos entender el consumo del coche eléctrico? Pues, principalmente, el kW (kilovatio), que es el a misma unidad que luego se convierte a cv (caballos de vapor) en los vehículos de combustión para expresar su potencia.

Como puedes ver, la unidad clave es la misma. Ahora bien, a partir de ahí habrá similitudes, como a la hora de medir la autonomía o el consumo, pero todo girará alrededor del kilovatio.

Y antes de entrar en materia, definamos las unidades básicas:

Entender la potencia – El kilovatio (kW)

Como acabamos de ver, la potencia del motor se mide en kilovatios. Cada kilovatio (kW) equivale a 1,34 cv. Si te interesa hacer la conversión, puedes hacerlo a través de nuestro artículo de kw a cv.

Por lo tanto, la propia potencia en cv que estamos acostumbrados a tratar, es una conversión desde la potencia máxima soportada expresada en kW. 

En el caso de los coches eléctricos (EV o PEV), la potencia no se convierte, y se habla siempre de kilovatios.

Entender la capacidad de la batería - El kilovatio hora (kWh)

Ya hemos entendido que, en el caso del coche eléctrico, no haremos conversiones y que todo girará en torno al kW. Con la capacidad de la batería ocurre lo mismo, y empleamos el kWh, o kilovatio hora. Esta unidad hace referencia a la cantidad de energía que puede almacenar la batería de nuestro vehículo cuando su carga está completa.

Del mismo modo que el depósito de un coche de gasolina o diésel tiene una capacidad que medimos en litros, con el coche eléctrico mediremos en kWh.

Entender el consumo - En kWh/100 km

Siguiendo con la misma cadena de razonamientos, el consumo del coche eléctrico se medirá empleando el kWh y la medida en km a la que estamos acostumbrados, los 100 km. Si cuando medimos el consumo de un coche con motor de combustión empleamos la cantidad de combustible necesaria (media) para recorrer 100 km, con el coche eléctrico haremos la misma cuenta, pero con kilovatios hora (kWh).

Entender la potencia de recarga – Volvemos al kiovatio (kW)

En el caso de la potencia de recarga, punto en el que luego profundizaremos, volveremos a hablar del kilovatio, expresado como la cantidad máxima de corriente que podemos “verter” a la batería del vehículo desde el cable de recarga.

Cómo desarrolla su potencia un coche eléctrico


El caso de los coches eléctricos es un poco especial si lo comparamos con los vehículos a gasolina o diésel, que necesitan revolucionar su motor (sobre las 2500 rpm en el caso de gasolina y 1500 rpm en el de los diésel) para poder entregar su potencia máxima. Como decíamos, en el caso de los coches eléctricos, todo el par motor está disponible desde que pisamos el acelerador.

De esta forma, tenemos que, en el caso de los coches eléctricos, la aceleración es instantánea y la fuerza entrega el motor es similar en todo momento, por lo que no notaremos que hay una bajada de vueltas o pérdida de fuerza ya que, además, los coches eléctricos no disponen de caja de cambios.

¿Qué motorización es más eficiente? Aprovechamiento de energía

Conscientes de que entramos en un terreno espinoso, empezaremos sentenciando. Los estudios avalan a los vehículos eléctricos como mucho más eficientes en lo que a aprovechamiento de energía se refiere en comparación con los vehículos convencionales y los híbridos.

El ICE (Internal Combustion Engine) o vehículo convencional de combustión interna, sea gasolina o diésel, tiene una eficiencia media de un 25%. Esto significa que, de toda la energía introducida en forma de combustible en el vehículo, sólo el 25% se convierte en energía mecánica empleada para realizar el desplazamiento.

¿Adónde se va el 75% restante? Este porcentaje se reparte entre los rozamientos dentro del propio motor y los factores limitadores del rendimiento en los motores de explosión.

En el caso de los vehículos híbridos (HEV) que disponen de un motor eléctrico que apoya al convencional, la eficiencia energética aumenta hasta un 30%.

A continuación, nos encontramos con los híbridos enchufables (PHEV), cuya eficiencia se sitúa entre el 30% y el 49% según el uso dado al motor eléctrico.

Por su parte, el vehículo eléctrico, según la naturaleza de su carga (renovable o mix con gas natural, por ejemplo) tiene una eficiencia que oscila entre el 42% y el 77%.


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Entendiendo cómo funciona el consumo del coche eléctrico

Ahora que conocemos las unidades que emplea el coche eléctrico y conocemos su eficiencia, vamos a centrarnos en su consumo, para saber cuánto consume un coche eléctrico, el cálculo de su autonomía y la manera en que rellenan sus baterías.

¿Cuánto kWh consume un coche eléctrico? Media aproximada

El consumo habitual en el que se sitúa el coche eléctrico en sus diferentes modelos oscila entre los 12-20 kWh. Este cálculo, al igual que ocurre con los vehículos de combustión, se hace sobre el consumo que realiza el vehículo de media para recorrer 100 km.

Si recordamos que el kilovatio expresaba la potencia máxima soportada, el kWh, o kilovatio/hora, indica el consumo registrado de kilovatios en 60 minutos. Al igual que con los vehículos de combustión, el consumo final depende de multitud de variables, que van desde la física del propio vehículo, sus dimensiones, peso, aerodinámica, hasta la forma de conducir, la orografía del terreno, las condiciones meteorológicas, etc.

¿Cómo calcular la autonomía real de un coche eléctrico?

Si conocemos la capacidad de la batería de nuestro coche eléctrico y el consumo aproximado, podemos hacer un cálculo rápido para conocer su autonomía. Lo que haremos será dividir la capacidad (kWh) por el consumo medio (kWh/100 km) y multiplicar el resultado por 100.

Como ejemplo tomaremos los datos de un BMW iX1:
Capacidad de la batería: 64,7 kW/h
Consumo medio: 17 kWh
Autonomía = Capacidad de la batería / consumo medio x 100
Resultado = 380,58 km de autonomía

¿Cómo se carga un coche eléctrico?


Atención a este punto, porque tiene más miga de lo que parece. Para empezar, la carga no es uniforme, lo que dificulta los cálculos, ya que la capacidad de carga se mantiene estable hasta que llega a cubrir el 80% de la batería del coche eléctrico. El 20% restante, para evitar sobrecargas y el deterioro de la pila, se realiza a menor ritmo.

Por otra parte, a pesar de que le punto de carga informe de una capacidad concreta, nuestro coche tiene también una capacidad de carga limitada. Esto es, si el punto de carga consigue enviar 200 kW pero nuestro coche carga a un máximo de 75 kW, el máximo al que cargará será a 75 kW. Del mismo modo, si el punto de carga ofrece una potencia inferior a la capacidad de cargar de nuestro coche, la carga se adaptará (por ejemplo, nuestro coche que consigue cargar a 75 kW es enchufado en una red 3,5 kW, cargará a 3,5 kW).

Nota: Como tendremos que adaptar la carga a las posibilidades existentes, apunta que lo ideal sería una potencia mínima de recarga de 7,2 kW, que es el equivalente a potencia entregada por un wallbox, y que consigue una carga completa alrededor de las 5-6 horas.

En el caso de los cargadores rápidos, su potencia mínima es 50 kW, habiendo opciones más potentes que llegan a los 100-150 kW. Por último, los cargadores ultrarrápidos, con 350 kW de potencia, pero con los que la batería de nuestro coche eléctrico se puede llegar a deteriorar.

Formas de cargar un coche eléctrico


Para cargar un coche eléctrico

Corriente alterna vs corriente continua


Este punto es interesante. Los coches eléctricos cuentan con su propio convertidor interno, ya que no pueden cargarse con corriente alterna (CA), que es la que entrega un enchufe de casa o un wallbox. En su lugar, necesita de corriente continua (CC), que es la que nos encontramos en los cargadores. Esta es una de las razones de que los tiempos de carga en puntos de corriente alterna sean superiores.

Este convertidor, que conocemos como “cargador de a bordo” u “OBC” por sus siglas en inglés (On-Board Charger) es el elemento encargado de gestionar el flujo de electricidad que llega desde la red a la batería e inyectar potencia reactiva (la potencia reactiva hace referencia a aquellos aparatos eléctricos que utilizan bobinas que transforman la energía en campos electromagnéticos. Se mide en kVArh). Esta potencia se vuelca nuevamente en la red gracias al factor de potencia (FP) del convertidor. Del mismo modo, el OBC también se encarga de adaptarse a los diferentes tipos de cargador y red eléctrica, sea esta monofásica o trifásica.

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¿Cuánto cuesta llenar la batería de un coche eléctrico?

En este punto no entraremos en cifras concretas porque las tarifas llevan un tiempo experimentando una serie de vaivenes que dificultan el cálculo. Es decir, la propia tarifa, por la forma en que opera el mercado eléctrico, hace que unas horas sean más caras que otras, por lo que calcular el gasto es complicado. A esto hay que sumar que la carga no es constante, sino que a partir del 80% baja su intensidad.

Como tal, el cálculo, que es más sencillo de realizar en estaciones públicas, que acusan mucho menos el cambio de tarifas por franja horaria, sería dividir la capacidad de la batería por la potencia de la carga y luego multiplicar el resultado por el precio del kWh en el momento de la recarga.

Por ejemplo, si empleáramos una tarifa de 0,15 €/h general, un vehículo con una batería de 65 kWh enchufado a una toma de corriente de 5 kW tardaría en completar su carga 13 horas, con un coste final de 1,95 €.

Coche eléctrico vs combustión, ¿qué te conviene más en 2023?

Estos cálculos nos llevan a un tipo de pregunta que actualmente es complicada de responder ¿Qué conviene más al usuario, un coche eléctrico o un vehículo convencional de combustión? Hagamos una comparativa:

  • Precio: los coches eléctricos son más caros. En principio, el sobrecoste debería acabar siendo compensado por la amortización en el consumo de combustible, pero en general está entre 5.000-15.000€ por encima de un vehículo convencional
  • Coste del combustible: si bien el coche eléctrico no depende del combustible como tal, sino de la red eléctrica, el crecimiento en el precio de gasolina y, sobre todo, diésel, de los últimos meses, ha opacado a la subida del precio de la electricidad, que ha llegado a experimentar grandes picos en el coste del kWh, a pesar de lo cual, llenar la batería de un coche eléctrico puede costar una 5-6 veces menos que rellenar el tanque de gasolina o diésel.
  • Por el contrario, el número de cargadores eléctricos es todavía muy bajo, y no existe como tal una infraestructura pública para cubrir una demanda creciente de cargadores.
  • Autonomía y tiempos de carga: en este punto la combustión es imbatible y el coche eléctrico no ofrece una alternativa realmente asequible para aquellos conductores que cubran con regularidad grandes distancias. En el mismo punto están los tiempos de carga y la infraestructura. Si bien un coche de combustión puede tardar unos minutos en repostar, en el caso de los coches eléctricos, según la fuente de energía, podemos hablar desde minutos con un supercargador hasta horas con un cargador convencional.
  • Reparaciones: los coches eléctricos no disponen de caja de cambios, ni filtros, correas, entre otros elementos propios de los vehículos convencionales, por lo que su mantenimiento es más sencillo y puede suponer, según cálculos estimados, un 25% menos de coste en comparación con coches diésel o gasolina.
  • Aparcamiento y circulación por ciudades: en este punto, el todavía pequeño parque de vehículos eléctricos juega con ventaja. En las grandes ciudades que ya restringen el tráfico a los vehículos considerados más contaminantes, los coches eléctricos disponen de facilidades de aparcamiento y plazas con puntos de recarga.
  • Impuestos: aquí nuevamente está en cabeza el coche eléctrico, ya que suele disfrutar de ventajas fiscales en el caso del Impuesto de Circulación.

Esperamos que hayas disfrutado de esta guía sobre el consumo del coche eléctrico y que te haya ayudado a despejar todas las posibles dudas acerca de cómo entender el funcionamiento de este tipo de vehículos y su consumo.