Existen numerosos tipos de carreteras, con sus características propias, que se clasifican según una nomenclatura y señales propias.

Básicamente, podemos dividir las diferentes clases de vías entre aquellas que discurren dentro de un poblado (vías urbanas) de las que no (vías interurbanas).

Con esta pequeña clasificación incluso podríamos ir un poco más allá (y, de hecho, lo haremos) y diferenciar todos los tipos de carretera.

De modo que, si has llegado hasta aquí con ganas de saber más sobre las vías interurbanas y, de paso, ampliar conocimientos sobre los tipos de carreteras, estás de suerte.

¡Vamos allá!

¿Qué son las vías interurbanas? Características


Entrando en materia, ya que hemos venido aquí a hablar de vías interurbanas. Según la DGT, las vías interurbanas son aquellas vías que están fuera de poblado, es decir, más allá de las señales de entrada y salida de un núcleo de población, y que se encargan de conectar localidades.

Claro, esta definición es muy amplia, ya que bajo ella caben vías tan diferentes entre sí como autopistas, carreteras nacionales, comarcales, etc.

¿Qué diferencia una vía interurbana de una vía urbana?

La diferencia fundamental es la localización. Como hemos visto, la vía interurbana se sitúa fuera de los núcleos urbanos, marcando la señalización de entrada y salida de una localidad sus límites.

Por su parte, las vías urbanas son aquellas que se encuentran dentro de los centros urbanos, y conectan zonas de la localidad por medio de calles, plazas, circunvalaciones, etc., haciéndose cargo de la gestión del tráfico vehicular y peatonal.

En los núcleos de población densamente habitados, las vías urbanas se hacen cargo de grandes concentraciones de tráfico en determinados momentos, por lo que la distribución de las vías debe ser lo más eficiente posible para evitar aglomeraciones que puedan causar verdaderos problemas.